Archivo de la categoría 'Apariciones en prensa'

Publicación de «Acrópolis»

jueves, julio 2nd, 2026

 

Es una alegría anunciar que ya está en las librerías mi nuevo libro de viajes, que lleva por título «Acrópolis» (editorial Almuzara).

 

Cierra la trilogía de «Tras las huellas de Heródoto» (Asia Menor) y «Viaje a la Grecia clásica» (Macedonia), aunque se puede leer de forma independiente.

 

En este enlace está la ficha con toda la información:

https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=13274&edi=1

 

Ojalá lo disfrutéis tanto como yo durante el viaje y durante el proceso de escritura.

 

 

Entrevista a Alejandro Noguera

martes, junio 16th, 2026

 

«Grecia nos habla» dedica su espacio por primera vez a entrevistar a una personalidad relevante relacionada con la civilización griega antigua. Hemos conversado con Alejandro Noguera (en la foto, junto con el rey Leónidas de Esparta), uno de los mayores promotores en España en la divulgación del legado clásico. Doctor en Historia antigua y arqueólogo, lleva más de 20 años en la dirección del Museo L’Iber (Caballeros 22, Valencia), una institución que exhibe la mayor colección de soldaditos de plomo del mundo y que difunde la cultura –historia, literatura, conferencias, conciertos…–, al más alto nivel.

 

La entrevista se puede escuchar en:

 

 

YouTube:

 

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La restitución a Atenas de los mármoles de la Acrópolis

martes, abril 21st, 2026

 

En 1801, el embajador británico ante el Imperio otomano ordenó desmembrar el Partenón de Atenas y el Erecteion, dos templos inigualables. Lo hizo sin permiso, con utilización de continuos sobornos y con el único fin de adornar su mansión en Escocia. Ese hombre se llamaba Thomas Bruce, séptimo conde de Elgin.

 

Ante la reivindicación griega para que esos mármoles regresen a Atenas, el Museo Británico alega de forma recurrente que su aceptación implicaría la llegada de una avalancha de reclamaciones similares. Es una tesis absurda ya que no existen otros casos comparables. Los argumentos a favor de la restitución no guardan relación con las peticiones de descolonización de los museos ni nada de eso. Se centra estrictamente en la ilegalidad del proceso con el que se llevó a cabo la salida de las esculturas de Atenas.

 

Precisamente, ahí está la clave de todo este asunto: en el título jurídico. En otros casos similares sí pudo haber una compra, una donación, una permuta o incluso una apropiación en un momento en el que un territorio formaba parte de otro. Pero aquí no hay nada de eso. Lo único que hubo fue un engaño, acompañado de sobornos, de un lord británico, un hombre ambicioso que actuó en un estado extranjero valiéndose de un contexto internacional favorable y que aprovechó su cargo de embajador británico para sus propósitos personales.

 

Hay además otro punto crucial. Aquí no estamos hablando del destino final de un bien mueble. No se trata de un cuadro de Velázquez o de una escultura de Rodin, que podrían estar en un museo o en otro sin que la obra en sí se vea perjudicada en su esencia. El asunto radica en el hecho de que el Partenón es un templo, una sola obra arte; un edificio que fue dotado de una colección escultórica que da sentido al conjunto. Si no lo contemplamos como un todo, jamás entenderemos su mensaje, su propia concepción como creación artística. Cuando vemos sus frisos fuera de su ubicación, no apreciamos el hecho de que esos bajorrelieves representan, por primera vez en la historia, a hombres y mujeres corrientes, y que fue un gran atrevimiento mostrar a los habitantes de Atenas en un lugar sagrado. Por ello están ahí, en la gran procesión en honor a Atenea, sin que apenas resalten, semiocultos por las columnas exteriores, sin pretender hacer sombra a los dioses. Tampoco podemos percibir que, por encima de ellos, en las metopas, aparecen los héroes, aquellos semidioses que libraron a la ciudad de la barbarie al derrotar a centauros, a gigantes, a amazonas y a persas. Ni nos daremos cuenta de que los frontones están reservados a los dioses, ya que ése es el espacio que se encuentra en la parte superior del templo, el más cercano al cielo.

 

Todo el Partenón es una celebración de la victoria sobre los persas y una exaltación de la democracia, un sistema de convivencia en el que, tal como Pericles proclama, “la igualdad, conforme a nuestras leyes, alcanza a todos los ciudadanos” Solo el Museo de la Acrópolis está concebido para que todo el mundo pueda advertir la disposición en niveles del conjunto escultórico del Partenón y el mensaje que sus grandes creadores quisieron difundir.

 

En esta nueva edición de “Grecia nos habla” hemos visto la historia de este saqueo y los fundamentos jurídicos para la restitución de los mármoles de la Acrópolis a Atenas.

 

La conversación con María Vicenta Porcar y con el escritor y naturalista Carlos Micó se puede escuchar (y ver) a través de estos enlaces:
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Charla con Juan Miguel Aguilera sobre la Ilíada y la Odisea

jueves, marzo 19th, 2026

 

Una de las secciones más interesantes y divertidas de “Pegando la hebra”, el programa radiofónico de Mª Vicenta Porcar, es la del escritor Juan Miguel Aguilera. En esa sección, “Micromegas”, además de hablar física cuántica, de astronomía y de inventos asombrosos, de vez en cuando Aguilera invita a alguien para charlar sobre temas que le fascinan.

 

En esta ocasión, él y yo hablamos sobre las epopeyas de Homero, sobre las mejores adaptaciones al cine y sobre algún que otro asunto.

 

La conversación se puede escuchar (y ver) a través de estos enlaces:

 

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Grecia nos habla: Tebas

lunes, febrero 2nd, 2026

Tercer episodio de la sección dedicada a Grecia en “Pegando la hebra”, dirigido por Mª Vicenta Porcar, que dedicamos a recorrer Beocia y tratar de comprender algo mejor la que, sin duda, es la región más compleja de Grecia. Todos los que nos interesamos por la Antigüedad griega nos hemos hecho un lío en más de una ocasión con los nombres de las ciudades de Beocia y con su endiablada orografía, dominada por una inmensa lámina de agua, el lago Copais, que crece y se encoje dependiendo de la época del año. Aquí hemos tratado de clarificar este embrollo.

 

El primer error es referirnos a Tebas cuando hablamos de la aliada de Esparta y de Corinto durante la guerra del Peloponeso, o cuando, ya en el siglo IV a.C., estudiamos su hegemonía en el mundo griego después de que el ejército tebano revolucionara las tácticas militares y derrotara a Esparta. En realidad, Tebas era la ciudad que dominaba Beocia, y sin la fuerza conjunta del resto de poleis beocias jamás habría adquirido tal importancia. Esas ciudades eran Orcómeno, Queronea, Alalcómenas, Ocalea y Haliarto, situadas en la ribera del lago Copais, y más al sur, Coronea, Medeón, Ascra, Tisbe, Tespias, Tanagra, Platea y Eritras.

 

Hemos hecho también un recorrido cronológico, desde el esplendor de Tebas en época micénica hasta la esporádica hegemonía conseguida en el siglo IV a.C. tras la victoria sobre Esparta en la batalla de Leuctra. Espero que guste.

 

La sección se puede escuchar a través de cualquiera de estos enlaces:

  • Web de Valencia Radio: AQUÍ
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  • YouTube: 

Grecia nos habla: Heródoto

sábado, noviembre 22nd, 2025

Este segundo episodio de la sección dedicada a Grecia en “Pegando la hebra”, dirigido por Mª Vicenta Porcar, lo dedicamos al gran Heródoto, el primer gran cronista de viajes y el inaugurador de la disciplina histórica, alguien que dedicó su vida a evitar que las Guerras Médicas, repletas de épica y de trascendencia, quedaran sin su relato. Aunque Heródoto es mucho más que eso. Sin duda, la libertad es el valor que mejor le retrata. Influido por su condición de apátrida, ya que tuvo que abandonar su Halicarnaso natal a la edad de 17 años para escapar del yugo persa, jamás se debió a gobernante alguno ni escribió por encargo. Por ello, no solamente fue el primer historiador, sino un extraño caso de ejercicio libre de esta disciplina, alguien que nunca obedeció al poder sino a su propia conciencia: de ahí su honestidad.

 

Se puede escuchar en:
  • La web de Valencia Radio: AQUÍ
  • iVoox: AQUÍ
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Grecia nos habla: Homero

martes, octubre 7th, 2025

En la primera edición de la sección “Grecia nos habla”, dentro del programa “Pegando la Hebra”, dirigido por Mª Vicenta Porcar, comentamos quién fue Homero, el contexto en que supuestamente vivió (siglo VIII a.C.) y el que nos narra a través de sus dos obras (siglo XIII a.C.). Hacemos un repaso de la Ilíada y de la Odisea, dos epopeyas insuperables, y de cómo el investigador norteamericano Milman Parry comprobó en Kosovo y demostró que sí es posible que poemas épicos pervivan 5 siglos mediante su transmisión oral. También mencionamos a Frank Calvert y Schlieman, descubridores de Troya, así como el patrón que la Odisea ha fijado para siempre en la literatura occidental.

Se puede escuchar en la web de la emisora: https://la999.es/podcast/antonio-penades-estrena-en-plh-su-espacio-grecia-nos-habla-dedicado-a-la-cultura-helenica/

En iVoox: https://www.ivoox.com/antonio-penades-estrena-plh-su-espacio-grecia-audios-mp3_rf_160032501_1.html

O ver en YouTube: https://youtu.be/__LSc0LxYn4

 

Nueva reseña desde Colombia

jueves, febrero 13th, 2025

 

Le pega a uno un subidón cuando lee reseñas así. Ojalá pueda conocer algún día a Jorge Zuluaga, profesor titular de Física y Astronomía en la Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia), quien ya publicó en GoodReads su opinión sobre «Tras las huellas de Heródoto» y unos meses después lo hace acerca de «Viaje a la Grecia clásica».

 

 

Este es el texto:

«Las mejores formas de aprender -no académicamente- sobre la historia de un lugar, una nación, un imperio, son, definitivamente, viajar a través de él o leer novelas históricas.
La razón de la eficacia de estos mecanismos es bastante clara, tanto para quiénes los han usado sistemáticamente, como lo declara el mismo Antonio Penadés en este delicioso libro de viajes, como para quienes estudian el cerebro.
Y es que la memoria se afianza cuando logras asociar una experiencia vital, un lugar concreto que visitaste, con las historias de esos lugares. Un topónimo, por ejemplo, se hace inolvidable porque lo asocias con un paisaje que viste, con un olor, con una sensación corporal o aún mejor con una conversación que sostuviste en el sitio mismo.
De forma análoga, la novela histórica, a pesar de sus altas dosis de ficción -y sus inevitables sesgos- permite asociar personajes o eventos del pasado con tramas de vida, conversaciones e hilos argumentales, que si bien, repito, posiblemente nunca ocurrieron, apelan a uno de los mecanismos más poderosos de la memoria: los relatos, el chisme.
A través de “Viaje a la Grecia clásica” y de libros de viajes como este, las personas que no hemos tenido la suerte de someter a nuestra memoria a las experiencias directas de estar en los lugares en los que ocurrió la historia, podemos recibir, sin embargo, un efecto de segunda mano, que si bien no tan efectivo como la experiencia directa, si es conseguido de la pluma de un contador de historias competente como Antonio, sigue siendo mejor que la lectura de un texto de Historia convencional.
Al menos es así como me siento yo después de leer este libro y el primero de esta entretenida e ilustrativa bilogía “Tras las huellas de Heródoto”: https://www.goodreads.com/review/show/5246344820
Mi primera aproximación a la Historia de Grecia fue a través del clásico de Isaac Asimov, “Los griegos”. En ese libro tuve la oportunidad de tener un primer vistazo general a la grandiosa historia del conjunto de pueblos que en buena medida marcaron el desarrollo del resto de la historia de lo que conocemos como occidente.
De lo que leí en ese libro, sin embargo, no me quedo casi nada.
Después me atreví a leer los libros de Heródoto, que si bien se reducen a una estrecha ventana de tiempo, te dan una perspectiva personal, desde el tiempo mismo de los hechos, que es difícil reemplazar con textos académicos modernos.
Lamentablemente solo recuerdo una pequeña fracción de las historias de Heródoto, y la mayoría gracias precisamente a los libros de viajes de Antonio Penadés.
Mi siguiente aproximación a la historia de Grecia, ahora con un poco más de conocimiento, fueron las novelas de Marcos Chicot, “El asesinato de Pitágoras”, “El asesinato de Sócrates” y “El asesinato de Platón”.
Allí empezó la magia.
Recuerdo mucho más sobre la historia de la Grecia Clásica, los lugares, las batallas, los personajes claves, pero también las costumbres religiosas, la vida cotidiana, el funcionamiento de la sociedad en general, cuando pienso en las situaciones que se desarrollan en esas novelas; mucho más por lo menos que lo que me quedo de la lectura de Asimov o Heródoto.
Los libros de viajes de Antonio Penadés han logrado consolidar, si no un conocimiento profundo de la historia de Grecia, al menos una familiaridad que nunca creí que podría conseguir con este importante capítulo de la historia de occidente.
En “Viaje a la Grecia clásica”, Penadés continúa el recorrido iniciado en la costa occidental de Turquía en “Tras las huellas de Heródoto”. En ambos libros el autor sigue los pasos del ejercito del rey de reyes persa, Jerjes, en su intento (afortunadamente fallido) de invasión de Grecia en el siglo V a.e.c.
El recorrido de este libro se centra en el las costa norte del Egeo y en el occidente del territorio griego y macedónico, para terminar en un apasionante capítulo -del libro y de la Historia- que se desarrolla entre las montañas y el mar de las Termopilas.
Como buen libro de viajes, el texto es una agradable y entretenida mezcla de anécdotas personales, bellas descripciones de los lugares visitados, reflexiones de talante filosófico, académico y hasta espiritual, y por supuesto mucha Historia, muy buena Historia, Historia que se recuerda mejor por estar acompañada de un relato de viajes.
Varios elementos hacen de esta segunda parte del viaje de Penadés siguiendo los pasos de los ejércitos Persas, diferente del primer libro.
En primer lugar, Antonio desvía su camino en un par de oportunidades para conocer más de cerca la situación de los refugiados Sirios que buscan entrar a los países ricos del centro y el norte de Europa a través de la frontera que ofrecen justamente los países del Egeo (Grecia, Macedonia, Turquía) y sus vecinos inmediatos (Bulgaria, Serbia).
Estos desvíos no le restan un ápice al interés del libro en tanto, como comenta ampliamente Antonio, lo que viven hoy los Sirios -y más recientemente los Ucranianos- es exactamente lo que vivieron los pueblos de la Hélade en multitud de oportunidades por las guerras fratricidas o las invasiones externas que enfrentaron. Visitar un campo de refugiados Sirios en el siglo XXI es transportarse a las que también fueron las penosas condiciones de las personas que perdían todo después de las guerras de la antigüedad y que tenían la “suerte” de escapar a la violación, la esclavitud o la peor de las muertes. En estos apartes del libro se le sale a Antonio el periodista y el resultado es atractivo.
Otra de los desvíos que toma Antonio se produce cuando visita la península del monte Athos, de cuya existencia me vengo apenas a enterar a través de este libro. Esta península boscosa y montañosa, una proyección de los tres dedos de la península Calcídica, es un lugar habitado exclusivamente por monjes y visitado por peregrinos de religión Católica Apostólica Ortodoxa (o cristianos ortodoxos como los llamamos en breve el resto de la cristiandad). El monte Athos -como se lo llama en breve- es un paraje geográfico casi congelado en el tiempo entre la edad media Bizantina y el final de la monarquía rusa.
La descripción de los lugares, en particular del monasterio que habitó Antonio al menos por una jornada, de las costumbres de los monjes, es simplemente asombrosa. Creería que amerita un libro entero que espero un día Antonio se anime a escribir.
Solo lamenté, y esto aplica para la visita al monte Athos y para el resto del texto, la falta de algunas reflexiones o de unos párrafos críticos escritos por Antonio sobre la total exclusión de las mujeres no solo en este lugar, sino en general en todas las historias narradas por durante su viaje.
Si bien puedo entender que la Grecia Clásica, así como la Roma Bizantina, no era un lugar en el que las mujeres, a excepción de las muy poderosas y cercanas a los reyes, obispos o tiranos, tuvieran un papel protagónico, no es este un tiempo en el que se pueda escribir un libro de Historia sin que se reivindique el rol central de las mujeres en esas sociedades; así sea de forma superficial.
También es menester de los autores y por supuesto las autoras del presente problematizar el papel secundario que los narradores del pasado dieron a las mujeres o de su inaceptable exclusión, sino como parte integrante de las comunidades religiosas, sí como peregrinas o turistas, en lugares como el monte Athos. ¿No es increíble acaso que haya un lugar en el mundo, de una belleza natural y un atractivo cultural y religioso como este que no pueda ser visitado por la mitad de la humanidad? Me quedé, insisto, esperando una o dos palabras de Antonio sobre este monumental despropósito.
Tampoco lo juzgo. Cada quién hace con su libro lo que quiere. Pero me encantaría saber qué piensa de esto o ver reflejada alguna reflexión suya en un libro futuro.
Los capítulos dedicados a la Historia de la guerra del Peloponeso, que ocurrió después de la fallida invasión Persa, así como a la sociedad griega de su tiempo, fueron los que más disfrute. En esos capítulos aflora la capacidad divulgativa de Antonio del que esperaría leer en un futuro un texto exclusivamente de divulgación no solo de la historia de Grecia sino de otros pueblos y culturas de la antigüedad.
El capítulo más emocionante y bien escrito de todo el libro es justamente el último. Vale la pena llegar hasta el final para leer el relato contado por Antonio de la batalla de las Termópilas. Un relato que no se restringe a repetir los datos más bien manidos de cómo varios centenares de hoplitas espartanos, pero también, al menos al principio, de otros venidos de ciudades estado de toda Grecia, enfrentaron al monstruoso ejército de súbditos de Jerjes.
Antonio nos narra como si se tratara de una buena novela histórica la manera como los Espartanos decidieron emprender la defensa de la “Liga Helénica”, y como los 300 valientes guerreros, encabezados por su rey Leónidas se despidieron de sus familias para atravesar 400 km, acompañados por de esclavos que les acompañaron -que nunca son mencionados en otras historias- y otro millar de hoplitas venidos de ciudades estado de toda la Hélade.
Qué queda por decir.
Dichosos los ojos de todas las personas que pueden visitar a Grecia con el conocimiento de la historia que tiene alguien como Antonio Penadés.

Espero que antes de morir Apolo me permita ver el mar Egeo al menos una vez y, con más suerte, visitar, acompañado de estos libros y de buena compañía, algunos de los lugares que este libro nos deja con ganas de visitar».

 

Reseña en Diari de Tarragona

lunes, septiembre 30th, 2024

 

Esta es la crítica literaria que ha publicado Iago Fernández, quien da en este párrafo con la esencia de “Tras las huellas de Heródoto” y de “Viaje a la Grecia clásica”:

 

 

La fascinación por la figura de Heródoto le llegó a Antonio Penadés muy pronto, cuando apenas era un adolescente, en esa época de la vida en que las obsesiones vienen y van. Pocas de estas obsesiones logran permanecer con nosotros el tiempo suficiente para volverse imprescindibles, pero las que lo hacen –fue el caso de Heródoto– suelen convertirse en una constante vital que puntúa nuestras vidas con una precisión matemática. Seguramente no lo supiera todavía el joven lector que terminaría por convertirse en el autor de este libro, pero el viaje ya había empezado. Y es que el viaje siempre empieza mucho antes del mero acto de viajar, nunca lo hace en el momento de poner los pies en el lugar de destino. La anticipación del viaje también es viajar. Como también es viajar hacer acopio de lecturas, de los recuerdos de otros y de sus pasos. Enamorarse de lugares que todavía no hemos visto con nuestros propios ojos también es viajar. Todo esto lo sabe perfectamente Antonio Penadés, que, años después de ese primer encuentro azaroso con la Historia, emprendería un viaje a la búsqueda de esa figura ya mítica en su imaginario que era Heródoto, y que lo iba a llevar de Mileto a Estambul, recorriendo parte de Asia Menor como un soldado más del ejército de Jerjes.

 

 

Entrevista a María Belmonte

miércoles, junio 12th, 2024

 

Esta es la conversación para el programa cultural “Pegando la hebra” que Pilar Serrano y yo mantuvimos con María Belmonte sobre su último libro “El murmullo del agua” (Acantilado) con ocasión del Ciclo clásico que cada año celebra la librería Ramon Llull de Valencia.

 

Se puede escuchar aquí: